

El pintor español Salvador Dalí alguna vez dijo que “la mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella”. La frase bien puede servir para retratar, según los resultados de un reciente trabajo publicado en el último número de la revista médica Injury Prevention, lo que ocurre con las mujeres jóvenes, el alcohol y las muertes en las carreteras.
A lo largo de los últimos años, y en comparación con mujeres de su misma edad, fueron los hombres jóvenes bajo el influjo del alcohol los frecuentes involucrados en accidentes de tránsito. Los datos recientes obtenidos por un grupo de investigadores, liderados por Federico Vaca, investigador del departamento de Emergencias Médicas de la Universidad de Yale, no negaron la anterior afirmación pero encendieron una luz roja: durante el período comprendido entre 1995-2007, en el grupo de mujeres con edades comprendidas entre los 19 y los 24 años existió un incremento en la participación en accidentes fatales. En definitiva, se acotó en forma marcada la brecha que las separaba de los hombres.
Para llegar a esa conclusión, los científicos analizaron una base de datos con información acerca de 179.891 accidentes fatales ocurridos en los Estados Unidos durante el intervalo comentado. Fueron más propensas, pero no las únicas, a padecer accidentes aquellas mujeres que tenían 0,15 g/dl o más de alcohol en sangre.
Tener 0.15 g/dl, y cifras aún menores de alcohol en sangre, mientras se maneja incrementa en forma marcada el riesgo de padecer accidentes. Los trastornos del comportamiento son evidentes, la conducción se hace temeraria y el juicio queda disminuido.
Se sabe que durante la juventud las situaciones de riesgo se multiplican en forma exponencial y el alcohol, la sustancia más consumida por los jóvenes en la actualidad, reaviva peligrosas llamas. Las campañas de concienciación parecen haber sido escuchadas por los varones, quienes comenzaron a reducir la velocidad del incremento de su participación en accidentes fatales. ¿Pero por que no ocurrió lo mismo con las mujeres?
Para los expertos la respuesta tiene varias aristas y no una única explicación. Por un lado, según estudios anteriores, las mujeres jóvenes en ciertas situaciones se ven afectadas por factores emocionales que moldean con mayor facilidad un patrón adictivo. Buscan entonces, en forma infructuosa, hacer frente a diversos escollos propios de la edad. La alcohorexia, es decir la intención de lucir delgadas por medio del consumo del nocivo alcohol, es sólo un ejemplo de ellos. Otros científicos en cambio, asignan un rol central a la presión del ámbito social en donde se desenvuelve la mujer y la adquisición de conductas de riesgo hasta hace unos años más extendidas entre los hombres.
Imagen: Flickr
El alcoholismo moderado es una llamada de atención. Podría ser denominada como “tener problemas con el alcohol”.
Todos los alcohólicos severos, tuvieron un comienzo, un recorrido y un final.
ALGUNOS SÍNTOMAS :
- Creciente tolerancia a los efectos del alcohol.
- Necesidad de consumir alcohol. Esta necesidad se va incrementando progresivamente .
- Pérdida de control. Se es incapaz de dejar de beber, o de moderar el consumo de alcohol.
- Lagunas” en la memoria; aparecen episodios de amnesia.
- Estallidos de violencia relacionados con el consumo de alcohol.
- Crecientes problemas en la vida social, familiar, y laboral. Absentismo laboral.
- Episodios injustificados de mal humor.
- Hostilidad al hablar de temas relacionados con la bebida, e intentos de ocultar el problema de alcoholismo.
- Reducir la alimentación y descuidar la apariencia.
- Nauseas, vómitos, calambres, dolores abdominales, temblores incontrolados, confusión, enrojecimiento de la cara, cansancio, agitación e insomnio.
- Pérdida de apetito, o incluso intolerancia a la comida con pérdida significativa de peso.
- Alucinaciones, sudores, convulsiones, desvanecimientos, taquicardias.
(Ante la presencia de más de dos de estos síntomas, la mejor solución es buscar ayuda médica en centros especializados en problemas con la bebida.)
Lo idóneo sería que se pusiera en psicoterapia lo antes posible para detectar porque ha llegado a sobrepasar la línea del “consumo responsable”. Todos los pacientes de alcoholismos beben por algún motivo, ya sea como única forma de diversión, por llenar un vacío existencial, por evadirse de su entorno, por falta de autoestima o aunque te parezca increible por todo lo contrareo, tener una autoestima desbordante. El caso es que a un alcoholismo moderado le correspondería aproximadamente 6 meses de psicoterapia, siempre y cuando el paciente reaccione de forma adecuada al tratamiento, ya que la enfermedad del alcoholismo tiene contingencias coincidentes entre los enfermos, pero para caso se debería hacer un tratamiento a forma de “Traje a medida”, puesto que no todo el mundo bebe de la misma forma, ni por el mismo motivo, hay pacientes que necesitan medicación, otros pacientes pueden rehabilitarse sin ella, otros que les conviene algunas de las sesiones grupales y a otros que lo único efectivo va a ser el tratamiento individual. Lo más importante y lo que siempre les decimos a los pacientes que entran en Centro AUPA es que ek primer 50 % de la recuperación lo hace el propio paciente al decidir abandonar el consumo y ponerse en tratamiento.
Concluyo con el lema de Centro Aupa: Recuerden…. “Lo difícil no es salir de una adicción , lo difícil es creer que es MUY SENCILLO SALIR DE LA ADICCIÓN”
http://www.centroaupa.com